Cómo afrontar las Navidades y hacer un balance del año

Se acercan las fiestas navideñas y como todos los años, éstas tendrán el poder de despertar emociones contradictorias en la mayoría de nosotras.

Espera, ¿como todos los años? Como todos los años, no.

Este año por segunda vez nos enfrentamos a unas navidades atípicas. Unas fiestas que basculan entre una burbuja de normalidad y una situación de pandemia.

Me he encontrado con que muchas de vosotras sentís cierto alivio por aquello de que –debido a la nueva ola del virus- no habrá tantas reuniones o cenas de empresa.

Algunas teméis que estos cambios lleguen a convertirse en el fin de ciertas tradiciones.

 

Algunas razones por las que estas fiestas nos despiertan emociones:

Dependiendo de nuestras experiencias pasadas, de nuestra situación familiar y personal… puede que sintamos emociones muy diferentes.

Y esto es así en parte porque…

-Es un momento de reunión y no siempre sentimos ese feeling con todos los miembros de la familia

-En ocasiones, nos encontramos con conversaciones algo vacías ya que hay personas con las que solo coincidimos una vez al año

-Con los excesos en la comida, la bebida, el trasnoche… los conflictos familiares salen a la luz más fácilmente

-Las familias poco numerosas o aquellas que viven lejos de su hogar, pueden notar cierto vacío

-Es un momento cercano al fin de año, y tendemos a poner el chip de “balance del año”, lo cual a veces resulta difícil.

 

Algunas emociones que pueden aparecer durante estos días:

  • Pereza, hartazgo: no siempre los preparativos nos motivan, o quizá anticipemos situaciones que nos son incómodas.
  • Alegría: por los reencuentros, por el ambiente, porque conectamos con nuestra niña interior…
  • Tristeza, nostalgia: especialmente si hemos vivido algún tipo de pérdida, necesitaremos ser comprensivas con nosotras mismas y darnos permiso para sentirnos así; quizá establecer algún ritual por quienes ya no están.
  • Rabia, frustración, especialmente si nos topamos con las clásicas situaciones machistas en las que las mujeres van y vienen a la cocina y nuestros hermanos, padres, primos, parejas… se mantienen sentados en la mesa, sin colaborar.
  • Impaciencia, deseos por cerrar una etapa: podemos tener cierta sensación de clausura; es como si al arrancar un nuevo año pudiéramos hacer borrón y cuenta nueva.
  • Ilusión por los nuevos comienzos: relacionada con lo anterior, es posible que tengamos en mente ciertos cambios o proyectos que nos hagan ilusión.

 

Es normal sentir todas estas emociones. Somos humanas, y dependiendo de cómo nos esté yendo, de nuestros objetivos, de nuestro entorno, de nuestro momento vital, sentiremos unas cosas u otras.

Creo que la clave estos días es ser aún más comprensivas con nosotras mismas.

Escucharnos, consentirnos, darnos permiso, ofrecernos lo que necesitemos.

¿Sabías que las emociones son aliadas?

Por ejemplo, la alegría nos ayuda a socializar, nos abre a conocer gente, nos permite compartir y fortalecer vínculos.

La tristeza es necesaria para procesar alguna situación dolorosa, para bajar el ritmo y comprender, para que otras personas nos consuelen.

La rabia surge cuando alguien sobrepasa un límite, nos da la fuerza necesaria para defender nuestros derechos y marcar estándares en una relación.

La ilusión nos indica qué cosas son importantes para nosotras, ayuda a movilizar nuestros recursos en direcciones valiosas, nos dice mucho sobre quiénes somos.

como afrontar las Navidades y hacer balance del año

El balance de año nuevo:

Me gustaría animarte a hacer un balance del año, de manera que –estés como estés- puedas arrancar este 2022 con más sentido.

¿Es obligatorio hacer balance o pensar en propósitos para el nuevo año?

En absoluto, es perfectamente opcional. Este deseo a veces surge de la necesidad de hacer cambios en nuestra vida, aunque siempre es saludable revisar.

Al igual que revisamos los números de nuestra cuenta bancaria, o revisamos que nuestra documentación (DNI, carnets de conducir…) estén en vigor, es importante revisar cómo de satisfechas estamos con nuestra vida actual: con nuestra rutina, nuestro estilo de vida, nuestro ritmo de vida, nuestro trabajo, nuestras relaciones…

Algunas ideas para hacer balance de año:

  • Crea un ambiente agradable para hacerlo: un día que estés tranquila, que te sientas preparada, con la mente centrada y con suficiente tiempo. Puedes elegir tu lugar favorito.
  • Es ideal llevarlo a cabo por escrito, para volver a ello si lo necesitas.
  • No te compares: nadie más que tú ha pasado por tu vida y nunca sabemos por lo que están pasando otras personas. Ya que vas a ser tu propia jueza, sé justa.
  • Activa una actitud de curiosidad: no se trata de un ejercicio para castigarte por las decisiones del pasado o por los errores que puedas haber cometido, sino de una oportunidad para aprender de ti misma.
  • Puedes dividir tu año por áreas vitales, para que el balance sea más concreto: familiar, sentimental, laboral, económica…
  • Es útil hacer un inventario de todos los logros que has ido consiguiendo: partiendo de la base de que un “logro” es “cualquier cosa que haya supuesto un esfuerzo”.
  • También puedes hablar de objetivos alcanzados y de objetivos aún por alcanzar (esto te ayudará después a plantearte propósitos de año nuevo, si quieres).
  • Si te sientes creativa, puedes añadir fotos que ilustren cómo ha sido este año para ti.
  • Nunca viene mal reservar un apartado para las “lecciones aprendidas”, ya que hemos quedado en que se trata de extraer aprendizajes.
  • ¿Y qué tal si añades unos agradecimientos finales? Seguro que si lo piensas, hay unas cuantas cosas que agradecerle a este año. Puede ser el haber conocido a alguien especial, haber tenido salud, haber aprendido algo… La actitud de gratitud tiene el poder de elevar nuestro estado de ánimo.

 

Además de este balance, de este análisis quizá más “intelectual” y objetivo, puedes llevar a cabo algún ritual que represente el final y el inicio, el cambio de etapa… Si te apetece hacer algo simbólico, aquí tienes algunas propuestas:

Por ejemplo, puedes quemar algún papel en el que digas adiós a aquello que no quieres,  aquello que te pesa, puedes barrer tu casa pensando en esto mismo…

Puedes enviar un mensaje en forma de caracolas lanzadas al mar, monedas en fuentes o velas encendidas.

Quizá quieras sencillamente comprarte una nueva agenda bonita y conservar la anterior.

¡Depende de ti!

Espero que sea como sea, entiendas que lo realmente importante es tratarte con cariño y respeto, honrar tus ritmos y quererte bien.

 

Si crees que uno de tus objetivos pendientes es el de conocerte mejor y empezar una terapia, puedes informarte sin compromiso aquí. Estaré encantada de resolver cualquier duda.

 

Un abrazo,

Isabel.

2 Comentarios

  • Marga Posted 14 diciembre, 2021 8:31 PM

    Gracias por este mensaje de fin de año, Isabel! Me ha parecido clarividente, ¡que conjunto contradictorio de sentimientos nos tocan en estos días! Para mi, muy reconfortante aprender aquí que estas madejas emocionales no me suceden a mi sola…Darnos permiso para reconocer esos diferentes estado de ánimo y no autocensurarnos ni tenernos en poco por experimentar contradicciones y sentimientos negativos sino dejarlos aflorar y tener paciencia con una misma, me apunto a esa actitud.

    • Isabel Zanón Posted 15 diciembre, 2021 10:17 AM

      Gracias a ti Marga por compartir. Qué importante es poder ver las emociones como lo que son, información valiosa y no como algo amenazante o de lo que avergonzarse, ¿verdad?
      Un abrazo, te deseo unas fiestas a tu ritmo 🙂

Añadir un comentario

Tu dirección de email no será publicada. Los campos marcados con * son obligatorios