Cómo encontrarte a ti misma

Es normal que en un momento dado te plantees cómo encontrarte a ti misma; sobre todo en momentos de crisis es habitual que nos (re)planteemos cómo somos:

¿Cuál es mi criterio?

¿Qué quiero?

¿Qué me gusta y qué no?

¿Qué me mueve y qué me causa indiferencia?

¿Cómo soy realmente?

¿Cómo encontrarme a mi misma?

 

Algunas veces escucho en consulta cómo las mujeres me dicen

“No sé muy bien quién soy, ni cómo encontrarme a mi misma, es como si bajo la máscara, estuviera vacía”.

 

¿El origen del problema? Normalmente es el miedo a decepcionar a nuestras figuras importantes.

Esto mata nuestro desarrollo personal.

No podemos sentirnos auténticas ni íntegras si estamos compuestas de pequeños trocitos de otras personas.

Tenemos una antena muy afinada que capta lo que otros esperan de nosotras, lo que les hará sentir orgullo, lo que nos aplaudirán.

Pero la otra antena, la que nos permite escuchar a nuestro YO interior, la que nos susurra desde las tripas cuando algo no está en su sitio, cuando algo es forzado, cuando no hemos decidido libremente y lo sabemos aunque no lo queramos ver…

Esa antena no la tenemos activa.

No nos entrenamos en escucharnos.

 

  • Distingue qué puede estar ocurriendo para no saber cómo eres:

Una de dos, o tienes miedo de saber cómo eres en el fondo o realmente no tienes ni idea de cómo eres.

Si te encuentras en el primer caso, es importante que veamos de qué tienes miedo, qué aspectos de ti misma puedes estar bloqueando y por qué motivos no te atreves a dejarlos salir.

Si te inclinas por la segunda opción, la que más me encuentro, se trata de entender qué cosas son realmente importantes para ti en la vida. Analizar los valores más profundos de tu corazón porque solo así podrás comprender cómo eres.

  • Atrapa tus valores personales

Tus valores personales te hacen única y guían tus pasos. Son tu brújula pero para ello, has de atraparlos.

Podemos haber adoptado valores de terceros que en el fondo, no nos convencen. Probablemente necesitarás de una buena dosis de autocrítica y coraje para romper con ellos y establecer aquellos que sí resuenen contigo.

Finalmente, los valores pueden convertirse en una jaula si son demasiado rígidos. La flexibilidad mental es salud mental y esta máxima es aplicable a todo, también a los valores, por muy necesarios que sean.

  • Pasa a la acción, a pesar del miedo

Una vez establecido qué queremos es importante pasar a la acción.

Y para eso hemos de darnos muchos argumentos que nos nazcan de dentro para mantenernos firmes. Darnos razones y creernos esas razones.

Porque la realidad es que es mucho más cómodo convencerse de que no hacemos algo que queremos por no preocupar, por no decepcionar… que armarte de responsabilidad, coherencia y valor y pasar a la acción.

Por ejemplo, es más fácil decirte a ti misma (y a quien quiera escuchar) que no haces ese gran viaje que es tu ilusión porque pobrecilla mi madre, qué preocupada iba a estar…

¿No será que tienes miedo? Sí, miedo a que ella lo pase mal, pero quizá también miedo a equivocarte, a dar el paso, a mil cosas…

Ay sí, de nuevo las mujeres y los miedos. Pero te cuento un secreto:

El miedo está ahí por un motivo y entenderlo será el primer paso para liberarte (también de ti misma).

 

¿Quieres encontrarte a ti misma?

Si quieres que valore personalmente tu situación y te ayude a clarificar cómo eres realmente, puedes pedir una valoración totalmente gratuita, haciendo click aquí.

 

Un abrazo

Isabel.

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