Los grupos de mujeres

 

Las mujeres nos hemos reunido en grupos desde tiempos inmemoriales.

Nos hemos reunido para hablar, para consultarnos, para consolarnos. Nos ha servido para hablar de lo que nos preocupa, de lo que nos duele, así como para poner en común nuestros conocimientos.

Sin embargo, no es tan fácil encontrar hoy en día grupos de mujeres formales o informales.

 

¿Por qué son importantes?

 

Lo son porque las mujeres somos socializadas de manera diferente.

Vivimos experiencias diferentes y se espera de nosotras cosas diferentes.

Si me conoces un poquito, ya sabes a lo que me refiero. Y si no, te invito a que te des un paseo por otras entradas del blog como la siguiente: profundizar aquí.

Aprendemos en un mundo de hombres a no cuestionar, a no liderar y a asumir cierta complacencia y pasividad, lo que nos aleja de la participación en los espacios considerados “importantes”: el espacio público.

Es importante participar porque esto nos da poder y nos legitima como ciudadanas de primer orden.

Es lo que a veces se llama empoderamiento.

Según el diccionario de María Moliner, empoderar es “dar poderes a alguien, dar a alguien la propiedad o el dominio de una cosa”.

El significado que desde el feminismo se le da al empoderamiento entiende el Poder como fuerza, vigor, capacidad, posibilidad, tener la facultad o potencia de hacer una cosa y de tener facilidad, tiempo o lugar para hacerla, más que una idea de dominio.

Se trata del proceso a través del cual nosotras, las mujeres, controlamos nuestras propias decisiones, expresamos nuestras necesidades y nos movilizamos para una mayor acción política, social, económica, científica y cultural y poder realizar un proyecto de vida que incluya su propio mejoramiento y el de las demás mujeres.

También significa poder desde dentro, se refiere a la fuerza interior que todas tenemos el potencial de desarrollar.

Los grupos de mujeres nos desculpabilizan, porque nos ayudan a entender que no estamos solas, que no somos las únicas con un malestar determinado, que no hay nada roto dentro de nosotras: que no somos (como a veces nos hacen creer) las raras.

O quizás sí lo seamos, pero en ese caso somos unas cuantas.

Los grupos nos permiten crecer porque a menudo conectamos con otras mujeres que por su edad o experiencia comparten saberes a los que de otro modo no tendríamos acceso.

Pueden ayudarnos a dejar de normalizar situaciones que nos hacen daño. Y no me refiero solo a las violencias más explícitas que recibimos por el mero hecho de ser mujeres.

Por último, el autocuidado también es comunitario (te dejo un cuaderno de trabajo sobre autocuidado aquí).

Nos permitimos ser más auténticas. Nos sentimos más aceptadas. Nos permitimos cuidar y recibir cuidados de una forma más bidireccional y recíproca. Nos soltamos al mostrar emociones en otros contextos censuradas, como la rabia o la indignación.

 

Los espacios mixtos no son suficientes

 

Y no lo son por un motivo muy simple: estar en presencia de hombres a menudo nos inhibe.

Existen experimentos sociales que demuestran que las mujeres hablamos de media más que los hombres. Nuestra expresión verbal es mayor. Eso sí, en el tú a tú o en grupos muy reducidos. En el momento en el que los grupos son más numerosos, la tendencia se invierte radicalmente: las mujeres nos quedamos calladas y ellos monopolizan la conversación.

¿Te suena?

Puedes observar esto a tu alrededor y tomar nota de si es así o no desde tu experiencia personal.

Y si el peso de la participación acaba recayendo en los hombres, lo lógico es que se termine hablando de temas que preocupan a los hombres. O de las cosas que les pasan a los hombres.

Por otro lado, nuestra complacencia, marcada por la Ley del agrado, se manifiesta en mayor medida hacia los hombres, en esta estructura social marcada por las jerarquías de poder y en ese deseo de ser elegidas.

Aunque el grupo lo conformen hombres de confianza, a menudo no sentiremos la seguridad y la intimidad suficientes como para expresarnos desde las tripas (o si lo prefieres, desde el corazón).

 

Si crees que estaría bien conocer a otras mujeres en grupo ¡hay una comunidad esperándote!

En este grupo feminista: Redes y crecimiento personal, el objetivo es doble:

-Aprender cositas desde la psicología feminista

-Crear redes de apoyo desde la sororidad

Organizo eventos tanto de pagos como gratuitos, virtuales y presenciales en la ciudad de Madrid.

¿Te animas?

Puedes apuntarte aquí a través de la web de Meetup (totalmente confiable).

O bien escribirme cualquier duda a través del contacto.

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