Psicoterapia feminista

Imagina que  después de darle muchas vueltas, decides acudir a terapia por primera vez. Ahora imagina que al llegar te dicen: “lo que a ti te pasa es que no pones de tu parte, piensa positivo y las cosas cambiarán”.

¿Qué cara se te quedaría? No creo que te sentara muy bien, ¿verdad?

Pues esto es básicamente lo que nos venden los mensajes de las tazas y ciertas personas dedicadas al alegre mundo del coaching (dicho sea de paso) ¿verdad que no está tan lejos de lo que nos cuentan las Pitonisas con su bola de cristal?

No todo depende de ti. Si te encuentras mal no significa que no te esfuerces.

Imagina ahora que te dicen  todo lo contrario:

“Tu problema es el mundo de ahí fuera, que es hostil y va contra ti. Pobrecita, siéntate, tomemos un poco de té”.  

¡De pronto el foco solo está ahí fuera!

En ocasiones,  la autocompasión es más cómoda, pero claro, ¡a ver quién es la guapa que trabaja en su bienestar si toma esta actitud!

 

He querido exagerar ambos extremos para que  entiendas 2 cosas muy importantes:

  1. que las personas somos responsables de nuestras vidas, y que la tendencia a echar balones fuera es igual de perniciosa que la de achacarnos las culpas de todo.

EL RIESGO de no entender este punto: quedarnos atrapadas en el victimismo.

  1. que las mujeres vivimos en constante interacción con un contexto, con un mundo de hombres, y que esto tiene consecuencias en nuestra salud.

EL RIESGO de no entender este punto: pensar que tenemos un problema que nadie más tiene, medicarnos y sentirnos muy incomprendidas. Aceptar etiquetas patológicas. Poner tiritas a nuestro malestar.

 

Por eso es importante que revisemos nuestro contexto. Y es que este  depende en gran medida de aspectos de nuestra persona como la procedencia, la edad o el GÉNERO.

Nuestro contexto como mujeres es el de la desigualdad. No importa donde vivamos, la edad que tengamos o lo conscientes que seamos de ello.

Ser mujer ¿se nace o se aprende?

¿Alguna vez te has preguntado por qué haces las cosas que haces?

Seguramente me contestes “porque soy así”. Quizá lo pienses y añadas “he aprendido de lo que he visto”.

Creo que estaremos de acuerdo en que las personas somos complejas y en que no hay una respuesta sencilla para esta pregunta; lo que sí sabemos es que las personas normalmente hacemos lo que creemos que está bien.

Párate un momento a pensar qué cosas te aplaudían cuando eras una niña: cuando hacías… decías… ¿qué cosas?

Sabemos y aprendemos desde muy niñas lo que está “bien” porque la gente a la que queremos nos premia (con sus sonrisas, abrazos, palabras, afecto). Y al revés, aprendemos lo que está “mal” cuando nos castigan (con su silencio, críticas, censuras, amenazas).

Esto sigue siendo así a medida que crecemos, pero además se añaden otras influencias: lo que me dicen en el colegio, lo que veo por la TV o redes sociales, lo que dice mi entorno…

A los niños les pasa exactamente lo mismo. Solo que las presiones que reciben son muy diferentes.

Y existe una diferencia crucial: a los niños se les ofrecen referentes prestigiosos, modelos a seguir, se les alienta con mayor facilidad a desarrollar su potencial, a alcanzar sus objetivos. Porque ellos lo valen. Porque se les educa para la acción, para el éxito, para construir una autoestima alta.

Porque son niños en un mundo de hombres.

Pero volvamos a tu presente.

Seguramente te has sentido criticada algunas veces: ¿qué cosas te critican más a menudo? ¿En qué aspectos de tu vida te sientes más insatisfecha, culpable e insegura debido a las críticas?

Piensa si no te estarán criticando justamente cuando te sales un poquito del redil de lo que se espera de ti como mujer: cuidar por “instinto”, estar pendiente de otras personas, anticiparte, contentar, mediar conflictos, ser amable, discreta…

Tener esto claro nos hace libres: quizá tu verdadero ser poco o nada tenga que ver con aquello que se espera de ti.

¿Cuáles son los malestares de género más habituales?

Existen todo un mundo de malestares emocionales relacionados específicamente (o en mayor medida) con nosotras, las mujeres.

También va a depender de nuestra etapa vital.

Aprendamos de ello para sanar y desarrollarnos. Información es poder.

Algunos malestares de género son:

  • Desgaste
  • Agotamiento físico y mental
  • Depresiones
  • Ansiedad
  • Dependencia emocional
  • Baja autoestima
  • Trastornos relacionados con la comida
  • Obsesión con el aspecto físico
  • Inseguridades
  • Miedo a la soledad…

 

Sentimos malestar también cuando nos salimos de los mandatos de género: lo que se espera de mí para ser considerada “buena hija/madre/pareja/amiga/compañera de trabajo…”.

¿Qué valor me añade una psicoterapia feminista?

Las  personas no somos ajenas al mundo que nos rodea.

La psicoterapia feminista te verá en tu contexto. Como mujer en 2021.

Existen vivencias comunes entre nosotras, por ser mujeres, por muy diferentes y diversas que seamos también en otros sentidos.

La psicoterapia feminista te entiende en profundidad. Como mujer en 2021.

Se enfoca en darle nombre  a los malestares difusos que no comprendes y que pueden tener que ver con las situaciones de desigualdad. También con cómo has construido tu identidad como mujer.

Por otro lado, nuestra relación terapeuta-consultante es: más humana, más cercana, más desde el cuidado.

También más horizontal: yo te acompaño, tú riegas la semilla de tu propio bienestar porque eres quien mejor se conoce y tiene una voz interior bien sabia.

El objetivo: que tú desarrolles el mayor grado de autonomía posible en el mínimo número de sesiones.

¿Te gustaría trabajar conmigo?

Te entiendo porque:

Soy mujer, al igual que tú

Compartimos experiencias comunes por el simple hecho de serlo

Yo también desperté y aprendí nuevas formas de manejarme, comprenderme y quererme

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Sesiones online

Desde la comodidad de tu casa, sin perder cercanía ni profesionalidad

Psicología para mujeres

Te ayudo a tomar conciencia del origen de tu malestar. A clarificar tus propios recursos y fortalezas, proponiéndote un plan de acción personalizado. A cuestionar aquello que pueda estar limitando tu desarrollo. Y a mejorar tu relación contigo misma y con tu entorno, empoderándote como mujer en los distintos ámbitos de tu vida.

Tarifas

Las sesiones online tienen un precio de 40 euros/sesión.

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