Falta de autoestima:

Ay… la famosa autoestima… Ese ALGO del que todo el mundo habla pero que no todo el mundo entiende.

¿Empezamos por definirla muuuy rápido?

La autoestima es un conjunto de pensamientos y emociones que concluyen en la actitud que tenemos hacia nosotras mismas.

¿Adivinas qué? De media, la autoestima de las mujeres es bastante menor que la de los hombres, tanto a nivel personal, como laboral (se puede hablar incluso del Síndrome de la Impostora). Esto es así, prácticamente en todas las culturas del Planeta. ¿Sorprendida?

Hay que tener en cuenta que la autoestima tiene un fuerte componente social. Nuestra tendencia a compararnos con otras personas, sobre todo en sociedad individualistas, en las que prima el éxito personal, no es sano cuando lo que se consigue alimentar son pensamientos negativos, en lugar de desarrollar las ganas de superarse.

¿Te reconoces?

No podemos hablar de autoestima sin hablar de distorsiones cognitivas, es decir, de pensamientos que nos surgen de forma automática, que parece que no podemos controlar (¡pero sí!), que no se adecúan a la realidad y que nos hacen sentir mal de forma intensa. De ellas se sirve la crítica patológica, la crítica que nos hacemos a nosotras mismas de la forma más dura. Así, cuando nos flagelamos.

Las distorsiones son malos hábitos de pensamiento. Igual que podemos tener el mal hábito de fumar, podemos tener el mal hábito de pensar distorsionadamente. Por ejemplo, cuando un compañero del trabajo no te saluda por la mañana, puedes pensar que te odia y que esa es la prueba definitiva, o puedes pensar que quizá ha tenido un mal día porque se le ha muerto el gato (¡miau!).

La clave a la hora de saber si lo que pensamos es una distorsión es preguntarse:

  • ¿Me causa malestar intenso?
  • ¿Es rígida, no da opción a otras posibles interpretaciones de lo que está pasando?
  • ¿Empieza por debería/tendría que?
  • ¿Usa palabras como todo/nada/siempre/nunca?
  • ¿Usa palabras tremendistas como terrible/horrible?

Frases que te dices si tu autoestima es mejorable:

Aunque es probable que, si este es tu caso, lo sepas… sigue leyendo.

  • “¿Qué pensarán de mí?” (excesiva importancia atribuida a las opiniones ajenas, tendencia a la aprobación).
  • “Debería…. Tendría que haber…” (sobre-exigencia, flagelación por temas pasados).
  • “Sólo es… (restarle importancia a un mérito propio).
  • “Vale, está bien” (conformarse para evitar conflicto o parecer diferente, aun cuando no se está de acuerdo).

Claves para empezar a trabajar en tu autoestima:

  • Infórmate en profundidad sobre sus componentes. Cuidado con lo que aparece en Internet.
  • Proponte pequeñas metas, divisibles por pasos.
  • Prémiate por cada objetivo que consigas, por pequeños que parezcan.
  • Permítete cometer errores.
  • Entrénate en asertividad con ayuda profesional. Por ejemplo, aprende a recibir críticas y a defenderte de ellas.
  • Identifica tu discurso negativo “machacón”: qué te dices en tono destructivo, en qué situaciones…
  • Aprende a cuestionar este discurso tóxico: en terapia puedes aprender a hacerlo.

Eres maravillosa, mujer. ¿Te lo repito? ¡Eres maravillosa!

Puedes profundizar en el tema a través de mis entradas del blog relacionadas:

Quererme más y mejor (autoestima), el mantra de toda revolución femenina

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-5 ejercicios para mejorar tu autoestima

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