Guía para mejorar tu escucha interior


Te traigo esta guía para mejorar tu escucha interior:

A ti, que en ocasiones sientes que la vida te lleva a rastras, entre prisas y compromisos.

A ti, que te preocupa olvidarte de ti misma y vivir desconectada.

 

Para retomar tu guía interna.

Para ponerte en el centro.

Para priorizarte.

Para sintonizar con tus necesidades y con las cosas que valoras.

Para mejorar tu relación contigo misma.

Para armonizar tus relaciones personales.

Para vivir más libre y ligera.

 

“En ocasiones siento que hay algo dentro de mí que me habla pero… no estoy segura de estar escuchando”

¿Te ha pasado? Es normal.

Estas son algunas de las frases que escucho decir a muchas mujeres de mi entorno. Es como si tuviéramos una emisora interior cuya voz se ve eclipsada por el ruido exterior, por otras emisoras que sintonizan con más fuerza.

Todas las mujeres necesitamos funcionar con el piloto automático de vez en cuando: para sacar el día adelante, las largas jornadas de trabajo dentro y fuera de casa, se requiere energía y el piloto automático nos permite justamente eso. Modo ahorro. Centrarse en lo práctico.

Así, por ejemplo, hay situaciones que nos exigen que actuemos sin reflexionar demasiado, sin parar a escucharnos.

Por otro lado, todo el mundo tiene una guía interior. La diferencia consiste en que podemos tratar de escucharla o no hacerlo.

Generalmente es muy necesario trabajar en nuestra escucha interior, ya que las consecuencias de desoírnos sistemáticamente son muchas: desgaste, conflictos, salidas de tono, reproches, indiferencia, apatía, una irritabilidad difícil de explicar…

Vamos a ver una guía para mejorar tu escucha interior:

-No cometas el error de querer buscar fuera lo que llevas dentro

Puede sonar obvio, quizá hayas oído esta idea muchas veces…

Sin embargo, caemos en este error casi sin darnos cuenta. La compañía de otras personas, sobre todo cuando nos gustan o cuando nos enamoramos, nos invita a querer buscar en ellas la seguridad, la aventura, la alegría, el afecto… ¡que ya existen dentro de ti!

Sin duda, hay necesidades que solo pueden ser cubiertas en el marco de nuestras relaciones personales. O al menos, dichas que compartidas son infinitamente más satisfactorias.

Más bien, se trata de preguntarte si no estarás buscando la seguridad de elegir correctamente en los demás, desoyendo tus intuiciones, tus sensaciones.

-Identifica los pensamientos que te dejan para más tarde

Este paso es fundamental.

No nos damos espacio en gran parte debido a pensamientos como “espera, ya me dedicaré un rato más tarde”, “ahora que estoy siendo productiva, no voy a parar”, etc.

¿Recuerdas el juego de los topos?

Se trata de estar alerta ante este tipo de ideas  y atizarles con el mazo como si se tratara del “topo”. Por supuesto, a veces son pensamientos razonables, pero piensa si no pararías a comerte un snack o beber agua. Solo te lleva unos minutos y después te sientes mucho mejor ¿no crees?

Si lo necesitas, crea tus propios recordatorios para escucharte. Escribe mensajes como “Vuelve a ti”, “Para, respira” en diferentes post-its o tarjetas y colócalos en ligares estratégicos como los espejos, mesilla, cartera…

-Desidentifícate de tus pensamientos

De igual manera que tú no eres los topos: ¡tú no eres tus pensamientos!

Cuando sientas que tu interior te angustia, imagina que tú eres el tablero de ajedrez: las fichas blancas o negras son tus pensamientos, emociones… El tablero permanece aunque las fichas cambien, porque eso es lo que hacen: ir y venir en la partida de la vida.

Cuidado con identificarte con ellos.

-Acude a un lugar tranquilo, natural o especial para ti.

El silencio ayuda, el contacto con la naturaleza también. ¿Te has dado cuenta? Salir de tu entorno habitual, buscar un rincón que te inspire, en el que no estés rodeada del ruido del tráfico, de las obras o de las voces de los vecinos, invita a conectar contigo misma.

Sé regular. No es necesario (tampoco recomendable) que te lo plantees como una obligación más. Es como quien sale a pasear y “ya aprovecho para hacer la compra”. Se desvirtúa la intención. Intenta ser constante en encontrar momentos de escucha interior, pero no es necesario que te exijas hacerlo todos los días.

-Anota los argumentos y razones…

…por los que quieres priorizar tu escucha interior.

Te doy algunas ideas aquí.

-Anota tus condicionantes

Escribe en un papel aquellas personas o situaciones que te condicionan a la hora de tomar decisiones importantes en el momento actual. ¿Cuáles son? ¿En qué dirección te condicionan? ¿Qué ganas, qué pierdes en cada caso? Toma conciencia de ello.

-Presta atención

Estando receptiva, es muy probable que algo que leas, veas, escuches, huelas… te conecte con tus necesidades.

Muchas veces, la escucha interior llega en forma de intuición, o pálpito.

-Anota cada sensación

Siguiendo el paso anterior, anota la sensaciones que vayan surgiendo. Agradables o desagradables. Puede resultar útil ubicarlas en alguna zona de tu cuerpo, compararlas con alguna sensación del pasado… deja volar tu imaginación y recréate en lo que sucede en ti.

 

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Tú pones el salto de fe, yo hago el resto.

 

 

 

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